Por qué Sperisen no tendrá fácil este nuevo capítulo ante la justicia suiza

Han pasado ya casi seis años desde que la Fiscalía de Ginebra presentó indicios de la participación del ex jefe de la Policía Nacional Civil de Guatemala en la ejecución extrajudicial de diez reos durante su gestión al frente de la institución policial, entre 2004 y 2007, en atención a un principio básico de la justicia en Suiza: el país helvético no tiene tratado de extradición con ningún país; a cambio se compromete a llevar la acción penal por sus propios medios cuando se trata de ciudadanos suizos que son acusados de delitos en el extranjero.

Sperisen está siendo procesado en Suiza como suizo. Si bien entró al país como guatemalteco en 2007, su estadía, con miras a prolongarse, lo obligó a registrarse como suizo después de haber llegado. De hecho, siendo prófugo de la justicia guatemalteca se hospedó en la casa del Estado de Guatemala, del embajador de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio, su padre.

Ahora, Sperisen enfrenta su tercer round contra la justicia ginebrina, que ya en dos ocasiones lo declaró culpable y lo condenó a cadena perpetua por la ejecución extrajudicial de reos: en 2014, en primera instancia, el tribunal le adjudicó responsabilidad en siete de los diez asesinatos; en 2015, a las muertes en Pavón, le añadieron los cargos de las tres ejecuciones de reos evadidos de la cárcel El Infiernito, en 2005. La condena se mantuvo, ya que no podía ser mayor que la ya definida.

Tras dos rounds en la lona, la defensa de Sperisen pudo adjudicarse uno a su favor: el Tribunal Federal, máxima instancia judicial en Suiza admitió en junio de 2017 un recurso de Sperisen por supuesta violación de la defensa a escuchar y a participar en la audiencia de ciertos testigos, cuyos testimonios fueron incluidos en el expediente por medio de una comisión rogatoria, un mecanismo de colaboración judicial internacional que se puso en marcha entre el Ministerio Público ginebrino y el guatemalteco.

Por fallas en el procedimiento, el Tribunal Federal anuló la sentencia y dictaminó que regresara el expediente a segunda instancia. No a un nuevo juicio, sino a la revisión del anterior. Hasta aquí, una batalla aparentemente ganada por la defensa, la cual le permitió a Sperisen salir de prisión en septiembre de 2017 con medida sustitutiva y disfrutar de una relativa calma al lado de su familia, aunque con importantes restricciones de movilidad.

Sin embargo, no hay que perder de vista que la decisión del Tribunal Federal no trastocó el fondo de las sentencias anteriores. Es más, dejó asentados y dio validez a al menos tres hechos que siguen pesando sobre los hombros de Sperisen y que le complicarán la batalla en este tercer round.

Uno, invalidó la teoría central de la defensa del ex funcionario respecto a que en Pavón hubo un enfrentamiento armado entre reos y fuerzas de seguridad, que habría dado como saldo la muerte de los siete reos. Este ha sido uno de los principales argumentos de descargo por parte de la defensa. Dos, dio validez al hecho que en una reunión preparatoria de la Operación Pavo Real para la toma del control en Pavón, se identificó por medio de fotografías a un número reducido de reos, que recibirían un 'tratamiento específico'. Y tres, que hubo modificaciones al plan inicial para la toma de Pavón y que el entonces Jefe de la Policía debía haber tenido conocimiento del grado de implicación de sus propios servicios.

Otros agravios, como la alteración, manipulación o contaminación de las escenas de los crímenes, la falta de preservación de las mismas, la ausencia de investigaciones internas para establecer lo sucedido, así como la presencia de Sperisen junto a personas implicadas en la operación y junto a un grupo de hombres encapuchados y armados, que ha sido identificado como un escuadrón ilegal, tal como lo demuestran las fotografías e imágenes que forman parte del expediente, siguen siendo indicios que definirán en buena medida el grado de responsabilidad del entonces jefe policial y sobre todo el peso de las acusaciones.

Está por verse el desenlace en este tercer juicio, pero está claro que la batalla judicial tiene aún un largo camino por delante.


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